LA SEGUNDA VUELTA
ELECTORAL
Nosotros, los que salimos con
sueños de retornar pronto, pero nos atraparon las circunstancias de vida que
nos volvieron biculturales y hasta asimilados a otros pueblos del mundo, nos
pronunciamos por la apertura de criterios de nuestros compatriotas en nuestra
tierra natal, en este trance en el que nuestras ciudadanías siguen viéndose
diferenciadas por estigmas, exclusiones y nombres ajenos, cuando somos los que
respaldamos el gasto en la mesa, en la educación, en la baja de la pobreza, en los planes de progreso
avalados en los registros de cifras
generosas en el principal banco nacional.
Unos seguimos como migrantes
económicos, en los sótanos, en los hospitales, en los hoteles, en las calles y otros,
con alforjas llenas de frutos que nos convierten en compradores de franquicias
internacionales y a veces hasta acompañantes de fortunas con socios extranjeros
peregrinos ó permanentes, no hemos encontrado la cuadratura del círculo para
entender el celo ingenuo de querer excluirnos de nuestra vida política con
expresiones de que no es justo que desde afuera querramos diseñar con un
voto, el destino de la tierra que no habitamos permanentemente. La obvia
falta de políticas públicas que nos ayuden a sincerar nuestro rol a distancia,
es la culpable de éstas incompresiones. Los funcionarios y burocracias
relacionadas superficialmente a nuestras materias, son las responsables de
estos dislates. Investidos de clase y de aparentes poderes nuestros nos siguen
viviendo como en el medioevo. Ni nos representan, ni nos gobiernan, pero la
desatención y sus intereses nos mantienen acuartelados todavía. Las Cancillerías
del mundo han obstaculizado a su favor, la industria migrante, la mano de obra
desesperada, los sueños de un mundo mejor. Flujos de dinero, flujos de
información y cultura, así como la movilización de poblaciones siguen siendo el
negocio perfecto. Y así nos tratan, como instrumentos para el beneficio de sus
grupos. Ahora hasta los polleros nos han puesto el signo de dinero en la
frente, ó hasta las mejores familias, cuando excluyen nuestros derechos
patrimoniales. El estado lo hace primero. No hay ley marco adecuada, no hay
reconocimiento constitucional para más del diez por ciento de la población
peruana afuera. Somos pues el mosaico afuera que baja la pobreza adentro. Somos
autónomos, autosuficientes y autodeterminados, pero resurge siempre la cantidad
de vasallos que nos quieren bajo el control de un aparato diplomático opaco,
abusivo y hasta tramposo. Con el cuento de que nos defienden y protegen, nos
han traído separándonos, a sabiendas que esta vida civil que cada vez requiere
mejores tratos. Mostramos nuestro enojo, pues no vamos a cargar el muerto de
que hicimos caer con nuestros votos el cambio político que todo el Perú
reclama. No señores, ya basta.
Por lo que, ya atendemos la
búsqueda de los juegos sucios de los que se prestan a culparnos. Levantamos la
voz de protesta y exigimos rendición de cuentas y transparencia a quienes
intermedian nuestras ciudadanías con mayor gusto cuando son elecciones
generales, pues representan dispendios, engañizas y encima, manejo de nuestras
preferencias políticas. Y ni un paso atrás al respecto. Y atendemos también la
separación de roles como indefensos, con filtros cancilleriles desubicados. La
Constitución no ha regulado que todas las ciudadanías tengan a un intermediario
para el goce y el ejercicio de nuestra ciudadanía, pues la nuestra es una
CIUDADANÍA IGUALITARIA, sin más.
El Perú es una fortaleza de
riquezas de suelo de toda clase, con un trabajador sacrificado en generaciones, sin justa
distribución de sus productividades. Los últimos desplazamientos forzados de
nuestros emigrantes al exterior lo demuestran. Hoy decimos, como diáspora hemos
enriquecido y reflexionado suficiente para identificar los acosos consulares,
las imaginarias persecusiones judiciales, los estereotipos injustos y la
exclusión civil y política a la que nos quieren reducir líderes de última
factura que rezagan nuestra peticiones como innecesarias en sus agendas. No
somos agregados, no somos utilitarios, menos somos cómplices de los que
considerando éstos adjetivos, nos quieren representar desde dentro a los de
afuera. Solicitamos justicia para una CIUDADANÍA IGUALITARIA legítima y legal.
NO mas intermediarismo. Nueva gobernanza en nuestro sector. No mas
invisibilizados conocedores de nuestra materia de interés. Abolición de reglamentos y leyes accesorias
para la absurda pretensión de un gobierno cancilleril sobre nosotros. Hacia un
trato igual como toda población interna y sus gobiernos regionales. CONFEDERACIÓN
DE LA DIÁSPORA PERUANA: AUTOGOBIERNO REGIONAL CON RÉGIMEN ESPECIAL, A DISTANCIA
Y EN TIEMPO REAL. / (Derecho de Adscripción): 11 Junio del 2026. MOMENTO CONSTITUYENTE.